La
falta de formación específica en el tema,
la naturalización de la violencia como método
de descarga de tensiones personales, resolución de
conflictos y puesta de límites, son sistemas de ideas
que subyacen en las formas de abordar estas situaciones.
Identificamos
como subsistemas frecuentemente intervinientes en las situaciones
de violencia doméstica a los sectores de salud, policial,
judicial y educativo, este último, fundamentalmente
en la detección de los casos.
El
pasaje por estas instituciones suele ser complejo y frustrante
ya que las respuestas que se brindan, en gran medida refuerzan
la sensación de descrédito, estigmatización
y culpabilidad. En el mejor de los casos se atiende el síntoma
por el cual se consulta, sin profundizar en el factor causante
de ésta, obturando la posibilidad de develar la situación
de violencia.
Sector
Salud: El pedido de ayuda llega a los centros de salud en
forma encubierta. La situación de violencia se manifiesta
a través de una serie de síntomas secundarios,
tanto físicos como psicológicos.
Generalmente
las acciones que se realizan desde este sector apuntan al
tratamiento del síntoma, elaborándose diagnósticos
primarios que desvían la atención de los factores
causantes. La situación de violencia permanece silenciada.
La palabra del profesional de la salud es tomada como expresión
de realidad, legitimando la ubicación del paciente
en el lugar de problemático, enfermo o
conflictivo. Se medica, se interna, se deriva, sin mediar
la posibilidad de detectar la violencia causante.