Los
sistemas de creencias que, en forma generalizada, operan
en nuestra sociedad van pautando las respuestas que el
personal de la salud formula.
Frente
al intento de autoeliminación, en especial de adolescentes,
es muy frecuente el comentario “está llamando
la atención”, realizado en forma despectiva
y minimizándolo o en casos de mujeres adultas se
etiqueta como una depresión. Estas respuestas provenientes
de profesionales del área salud a quienes se les
adjudica un lugar de saber y respetabilidad, generan una
nueva victimización en la persona consultante,
quien se siente cuestionada, incapacitada de explicitar
su situación, aumentando la sensación de
encierro e impotencia.
Sector
Jurídico - Policial: El pasaje por la instancia
policial y judicial es un momento de crisis. Las personas
consultantes deben enfrentar la situación de violencia,
superar el miedo que el abusador le genera, soportar muchas
veces interrogatorios reiterados, careos, exámenes
forenses, entre otros. El nivel de sufrimiento que se
vive al pasar por estos procedimientos es muy intenso.
Aumentándose esta intensidad cuando el personal
a cargo de estas instancias actúa en respuesta
a ciertos sistemas de creencias.
Ser
interrogado por un funcionario que cree que las mujeres
mienten para lograr una vía rápida de sacar
a sus esposos de su casa, que los adolescentes son manipuladores,
solidarizándose con el adulto al pensar “algo
habrá hecho”, justificando así el
acto violento, aumenta el daño y legitima la violencia.
La
falta de apoyo y protección necesarias en estos
momentos, la vivencia de una nueva forma de violencia
y la legitimación del acto violento, son respuestas
frecuentemente obtenidas desde estos sectores
Sector
Educación: El personal docente comparte muchas
horas de su cotidianeidad con los niños, niñas
y adolescentes. En forma individual los docentes comprometen
su persona, su lugar de trabajo y su seguridad personal
muchas veces, al intervenir sin herramientas y sin respaldo
institucional en estas situaciones. En muchos casos su
intervención tiende a dar protección al
alumno, su compromiso y esfuerzo muchas veces alivia una
situación de alto sufrimiento. En otros casos se
encuentra con la imposibilidad de actuar, se siente impotente
y testigo de la destrucción de la vida de un niño
o joven.
La
falta de capacitación y la inexistencia de una
normativa a nivel institucional que oriente la acción
paraliza a los docentes. En aquellos que han recibido
capacitación específica, aparece el reclamo
de otros apoyos legales y definiciones claras de su responsabilidad.
La indiferencia del sector educativo y la falta de políticas
institucionales de acción, vuelven cómplices
a todos los involucrados: docentes, establecimientos de
enseñanza, institución educativa, sector
educativo y Estado en general como responsable privilegiado.
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